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Deseándote!

Hoy quería verte pero nunca llegaste! Te esperaba desde las 11 pm de la noche anterior y me dejaste con ganas. Tuve que esperar hasta las 6 de la tarde para leer un no como respuesta. No se vale!
Ya me había armado de todo el valor necesario para al menos deslizar un coqueteo, eso si, iba a hacerlo de frente, mirándote a los ojos…estoy segura de que a estas alturas sabes que me muero por besarte. Pero no. Tu preferiste nunca llegar y ahogar en ignorancia lo que podía ser una maravillosa noche para ambas.
Será que tu también quieres besarme?

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Con ganas de volver

A los 20 ya sentía que me pasaba…ahora a los treinti tantos es como un dolor crónico. Últimamente he sentido que la vida se me escapa a sorbos…como sí un gigantesco dios, fantasma o no se qué…absorbiera a través de un gigantesco embudo los años que me quedan…
Si, definitivamente la vida es un ratico y uno no toma conciencia sino cuando pisas los 40…FRAUDEEEEEE!!
Y no es por sentirme vieja, es porque no he hecho todo lo que quiero hacer y el tiempo…ay el tiempo, es el peor verdugo del mundo.
Ahnnnn y su peor arma homicida: la rutina.
Busco/amo el cambio y le tengo tanto miedo.
Por qué ese miedo a la maldita incertidumbre…que venga el futuro desnudo y viole cada parte de mi, que yo pueda esperarte sin previsiones ni expectativas.
Aunque toda la vida me quede como una alma errante.
Y paz a sus restos…

20 08

Tuvieron que pasar 5 años, largos, sus 1800 y tantos días y cada una de sus noches, para que yo te perdonara, y así lo hice. Y aunque no estuve sola, al principio si que pensaba en vos. Te lo dije al oído aquella noche, casi esquivando tus labios atrevidos. Hoy recuerdo aquella última noche cuando todo se había acabado ya. Cuando sabía que estabas con otra, que a otra era a quien amabas. Que era su rostro el que veías cada vez que me hacías el amor, y aún así quise aquella noche, la última, estar contigo. Lo admito, tuve que fingir como siempre lo hice, fingir que sentía con cada roce de tus manos, fingir estremecerme, fingir enamorarme, fingir que me dolía aquel adiós. Quería quedarme en tu piel un ratito, así fuera a punta de remordimientos. Esa vez sí quería.

Pero no, nunca hubo mejor prueba que lo que sentí aquella noche que verte tantos años después y tener la certeza de saberlo. Estando allí, tan distintas a lo que éramos, recordé haber disfrutado rozar tu espalda con la yema de mis dedos, que ni siquiera te quedaste a dormir, tu maleta roja, y tu cabello húmedo tras la partida. Te tomé una fotografía ¿recuerdas? con tu sweater lila, aún la conservo. Parece mentira repasar momentos como ese, después de tantos años y que la nostalgia arrope todo lo demás.

Te perdoné, dije-mientras bailábamos, muy abrazadas, como tantas veces lo habíamos hecho. Sentí tu olor totalmente ajeno. Nuevamente tus ganas-cuántas veces hicimos el amor, pensé-y hoy no poder recordar nada. Sólo aquel lunar de tu espalda y la forma de tus brazos balanceándose sobre mi. Nada. Y sí, me sentía superior, porque en esta historia yo fui la que triunfé. Me enamoré, te olvidé y volví a tus brazos siendo otra mujer. Pero después de que se termine esta, ya tu corazón no se volverá a acompasar con el mio nunca más.

MW