Archivos Mensuales: febrero 2012

Quién dijo despecho?

X, mi pareja hace ya algún tiempo, ama las rancheras más que si fuera mexicana (jejeje) y de apellido Fernández. Se sabe montones, de todas las épocas…lo mejor es que las canta con ese sentimiento y esa entonación…como se debe cantar por desamor.

He conocido el repertorio de Vicente Fernández, su papá, gracias a su afición y a una novela llamada La hija del Mariachi que pasaron acá en Colombia hace un buen tiempo y que afortunadamente repitieron hace poco. Y con todo lo cursi que suena, a mi también me encantó.

Un día de vinos y canciones nos pusimos hasta las y tantas de la madrugada a cantar sus rancheras. Debo confesar que a mis 35 algunas de ellas ni siquiera las había oído alguna vez.

Terminé adorándolas y esperando poder ir a ver a “Chente” antes de que se retire…

Acá algunas que seleccioné esa noche como mis favoritas

Acá entre nos

La diferencia

Por tu maldito amor

Pa todo el año

Cúales más?

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Im a fool…

No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.
Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.
Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,
sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

Teléfono roto

En Colombia usan esa expresión “teléfono roto” para ejemplificar los casos de mala comunicación entre una o varias personas. Cuando hay malos entendidos, distorsiones en la comunicación, malinterpretaciones…Me encanta cada vez que la usan. En fin, de cualquier manera un teléfono roto interrumpe la comunicación, la evita…siempre he dicho que soy de las que prefiero desconectar el teléfono antes de pasar horas, días, meses y años esperando una llamada.

Me dieron escalofríos.

Ese nudo en el estómago que te da antes de ir a vomitar. Pero tenía que hacerlo.

Debo continuar con mi vida…trabajar sin esperar, comer sin esperar, hablar sin esperar, caminar sin esperar, disfrutar sin esperar, intentar sin esperar.

Y lo hice.