Archivos Mensuales: enero 2012

Yo no lo maté…

Quizás nada peor que las confesiones escritas para lectores anónimos, siempre acosa la incertidumbre que finalmente algún día encuentren a su verdadero destinatario.

El fin de semana unos amigos se reunieron en casa. Todos gente gay, algunos de ellos los conozco hace más de 15 años. Entre ellos estaba CA, mi primera pareja. Nuestra relación duró un poco más de tres años y definitivamente es y espero siga siendo la relación más tormentosa que he tenido hasta ahora. Después de 15 años me enteré que mi relación con ella se rompió por lo que pasó con David, su novio de mentira de aquel entonces.

Sin duda, hoy creo que él estaba perdidamente enamorado de ella. Nunca entendí porque alguien que se creía una “niña bien” estaba con un hombre como él, de origen humilde, sin dinero, con un trabajo como sustento…HOy tampoco se cómo y cuándo David y yo cruzamos la barrera y nos convertimos en amantes.

Mi relación con ella nunca fue buena. Pero era la primera vez que podía disfrutar de estar con una mujer y no lo niego, me enamoré. Creo que teníamos buen sexo, pero la verdad hoy sólo recuerdo su lunar en la espalda. Creo que en ese entonces me parecía algo muy sexual…Recuerdo claramente el último día que hicimos el amor, terminé llorando como nunca, armando maletas y largándome de su vida y de su país para siempre. Pero aquello del pañuelo es más que cierto y hace algunos años nos reencontramos.

Este sábado, entre tragos de aguradiante y nostalgias, me confesó que todo comenzó a quebrarse tras la muerte de David. Y conozco de sobra esa clase de grieta…tarde o temprano todo lo destruye. A pesar de mi pésima memoria recuerdo esa noche como si fuera ayer…7 de Diciembre de 1996, día de las velitas, Cartagena. Busqué una excusa para no verme con CA, esa noche tenía una salida con la gente de mi oficina y seguramente me encontraría con David.

Yo vivía sola en un apartamentico que me encantaba. Estaba en una especie de altillo, justo al final de unas escaleras, techo de madera, al extremo acogedor e ideal para recibir visitas…En el preparativo para esa noche llegué a casa y minutos más tarde David tocó la puerta. No estoy segura si antes de ese momento había pasado algo entre nosotros, creo que sí pero no creo que fuera más que un beso en una noche de playa y mari-juana.

Lo cierto es que me recuerdo sin ropa, dispuesta a tomar un baño. David era un tipo bastante flaco, rubio, mejor dicho bachaco, una persona con rasgos negroides pero que tiene cabello claro. En un segundo estaba conmigo duchándose, recuerdo lo rapido que se quitó sus jeans y sus medias blancas, la correa. Gozamos del sexo y puedo afirmar que ha sido en 35 años la única vez que he hecho el amor con un hombre. Pasó una…quizás dos horas, al final acabó, antes que yo, sobre mi pecho después de hacer el 69.

Nos bañamos nuevamente y, poco antes de estar listos, llegó quien no debía. CA estaba en la puerta de mi apartamento, golpeando deseseperadamente. Presencié la peor pelea entre ellos, él me había llevado música, ella le destrozó su radio grabadora, casi se golpean, casi me golpea, él salió huyendo y ella se quedó advirtiéndome de todos los males que me iba a morir. David estaba abajo, esperándome, jurándome que su relación con ella de esa noche no iba a pasar. La noche continuaba y la rumba nos esperaba así que nos marchamos a casa de David para que él se cambiara.

Era la primera vez que iba a su casa. Vivía en Getsemaní, uno de los barrios más populares del centro de Cartagena. Era una casa amplia, hermosa, con su alma congelada dentro de esas murallas. Me recosté en su cama y él no resistió la tentación…hicimos el amor y allí quedé embarazada, o eso pensaría unos dos meses después.

Casi a las 12 de la noche salimos de su casa hacia El Arsenal, centro de rumbas de la ciudad. Yo vestida de pies a cabeza con su ropa, sus gafas, su bolso, sus huellas…Llegamos a la discoteca. Esa noche se presentaba Charliee Zaa, recuerdo que me firmó una de las entradas…David no era de esas rumbas tropicales así que estuvimos saliendo y entrando del lugar, visitando los otros rumbeaderos cercanos. Entramos varias veces a Amnesia a bailar trance…su canción de moda y una de mis favoritas de todos los tiempos.

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Era jueves…

Y de allí no pasó.

 

Un día juré…

English: foto tomada del sitio de chavela varg...

Image via Wikipedia

No sé cuándo sea, espero que no muy pronto.

Un día juré que cuando Chavela Vargas  me tomaría una botella completa de tequila así yo me muriera de la borrachera.

Eso haré…por esta y mil razones más..

Te amo @ChavelaVargas

“YO NO ESTUDIÉ PARA SER LESBIANA… Yo he tenido que luchar para ser yo y que se me respete, y llevar ese estigma, para mí, es un orgullo. Llevar el nombre de lesbiana. No voy presumiendo, no lo voy pregonando, pero no lo niego. He tenido que enfrentarme con la sociedad, con la Iglesia, que dice que malditos los homosexuales… Es absurdo. Cómo vas a juzgar a un ser que ha nacido así. Yo no estudié para ser lesbiana. Ni me enseñaron a ser así. Yo nací así. Desde que abrí los ojos al mundo. Yo nunca me he acostado con un señor. Nunca. Fíjate qué pureza, yo no tengo de qué avergonzarme… Mis dioses me hicieron así”

In another time

Periodista SOS

30 de noviembre de 2001

Casi todos los días, cuando camino desde casa al trabajo, a lo lejos veo un barrio, de esos que combinan diría yo a la perfección el terracota gris con los recuerdos del verde que fue. Mirando desde la distancia pido: “Dios hazme siempre, siempre ver el lado bueno de las cosas”. Obligo entonces a esa arboleda de ladrillo y asfalto, llena de pobreza y suciedad, a que se transforme en una hermosa montaña, tan alta y tan pura como las que tanto admiro y añoro dentro de la caótica Caracas. Veo un lugar habitado por gente buena, que trabaja, y lucha a diario por una vida mejor… ¿Un país?… Esa especie de reflexión de seis días a la semana viene casi siempre acompañada por una pregunta a la que aún hoy no le consigo respuesta. Sigo divagando sobre ella: ¿qué significa ser venezolana?

Además del hecho de facto de hacer nacido en este país, qué tenemos en común cada uno de los que habitamos este espacio de tierra bañado por las aguas del mar Caribe. ¿Qué nos une? ¿Algo nos une? ¿Hoy algo nos une?

Más allá de las rumbas y los chistes típicos de misses y cervezas creo tener una buena pista. Ser venezolano es tener dignidad, al menos, así me lo han enseñado casi todas las personas que me rodean a diario, entre ellas mi madre, que si bien respetó mi silencio, hoy dejó escapar sus ojos de angustia por lo que pueda pasar esta semana. Ojos de madre angustiada. ¿Hay algo más detonante que eso?

A veces creo que todo por lo que pasamos ahora es sólo una pesadilla, que nos dejará históricos recuerdos y muchas anécdotas que contar. Admito que en el fondo, muchas veces me niego a ver la magnitud de lo que me rodea, he deseado cerrar los ojos y que el calendario me indique que ya lo peor pasó, que superamos la crisis, que aquí estamos y aquí seguiremos. Pero no, toca dar la cara, levantarla y aguantar…y si no puedo, entonces sólo sigo el ejemplo del que está al lado, en frente, detrás…de María, de Luis, de Mercedes, de Juan…

Hoy más que nada en este mundo quiero creer que las crisis nos convierten en mejores personas, nos hacen más productivos y capaces, fuertes, aunque en la soledad del lugar desde donde escribo el miedo me aplaste la fe y la incertidumbre hace que tambalee mi determinación. Un silencio que sólo grita desesperado “No al cierre; Li-ber-tad de expresiónnnnnn; Tenemos con que en RCTV”…voces incesantes que ya no se dejarán interrumpir por el silencio…

Si bien mi fuerte nunca ha sido hablar, por medio de estas cortas palabras quiero, de corazón, agradecer la lección más importante que gané compartiendo más de dos años con ustedes: ser venezolana es ser digna, ser venezolana es pertenecer a una gran familia y estar orgullosa de no haber bajado la frente, ser venezolana es ser tolerante incluso con los que nos apabullen desde el otro lado del río, y en definitiva ser venezolana es trabajar noches y días, días y noches por y para lo que uno cree.

Shockeada….

24 de enero de 2009

Viernes 2:15 pm. Entré en aquella sala de cine sólo para pasar el tiempo haciendo unas de mis actividades favoritas. Además era como muy temprano para ir a encerrarme. Por momentos, estando frente a esa pantalla, con una sala a medio llenar, me sentí como en casa. Juro que en algún instante olvidé que al dejar atrás la oscuridad, caminaría por las calles de otro país, donde por más que me esforzara en mirar hacia todas las direcciones, no encontraría ni un solo rostro conocido.

Pero todo lo contrario, como suele suceder, allí estabas tu. Y sin olvidar ni un detalle de tu rostro, aunque no haya visto ni una fotografía tuya en los últimos tres meses-hasta hoy-te reconocí en seguida.

Fecha 19 de mayo de 2009

Miss Wakami dijo “Era como un suicidio, una muerte anticipada porque la pasión terminó por convertirse en rutina…”

Desperté definitivamente…

Debo confesar que esta mañana me desperté como contentica…estaba soñando muy muy rico…era uno de esos sueños que a pesar de que te los interrumpe algún ruido-como mi despertador incontrolable, cualquier cacarear de gallo trasnochado, o la mujer con la que ahora comparto mi cama-los continuas tras cada pausa, te quieres dormir rapidito para seguir soñando…

Pués así mi caso, eran las 8 de la mañana y yo seguía soñando. Pero justo cuando iba a despegar el avión en el que iba (a verte), desperté definitivamente…

Después de un fracasado intento de tener sexo tempranero…y digo fracasado por falta de tiempo y no por falta de ganas…salí a cumplir con una cita de trabajo. Todo salió a pedir de boca, la periodista que me acompañó, estaba impecable, bella y no como la vez anterior que la vi…desayuné en una de mis panaderías favoritas de toda Bogotá (Buenas Migas), pan de centeno y chocolate caliente.

Cielo azul, aire cálido, un rico sabor harinoso en mi boca…

Quiero llenar de verde mis ojos y luego lamerme tu miel

Someday

Sometime

Somehow

Somewhere