Archivos Mensuales: enero 2009

Yo lo sabía…

Yo sabía que no iba a ser facil, que por más que te imagines una situación y te prepares para afrontarla, pues en la vida no hay cosas escritas por adelantado.

Sabía que aparecerían los fantasmas, que volvería a fumar, que nuevamente mis ganas le ganarían a la sensatez, que me sentiría sola. Pero nada me había preparado para lo que comienzo a vivir. Hay días perfectos, que parecen arrancados de mi propia historia, de hace 10 años. Otros terriblemente agobiantes, al punto de sentirme casi igual que una señora a la que ya he visto dos veces y que duerme en el jardin de una casa vecina.

Y me dan ganas de llorar cuando me acuesto en una cama que no es mía, un cuarto ajeno que conserva su estampa a punta de frío, un espacio en el que a pesar de estar todas mis cosas regadas por todos lados y que hasta podría parecerse a un cuarto arreglado por mi mamá, pues…no lo es.

Los días antes de salir de casa lloré como nunca y por más que intenté guapear y evitar las despedidas, la verdad no es fácil. Yo ya lo sabía.

Ya hace más de una semana que estoy en Bogotá, una ciudad que me encanta, una ciudad con la que soñé volver a vivir. Cuento con la suerte de tener algunos amigos acá, que, debo decirlo, se han portado de lo mejor y me han servido de compañía. Pero cada noche, debajo de unas cobijas que no huelen al enjuague que usa mi mamá para lavar la ropa en casa, me siento como una niña de cinco años que es obligada a dormir en un ático…Es allí cuando más extraño…

Esa mirada de mi perro que no entendía que estaba pasando cuando salí de la casa con ese maletero y me despedí como siempre con un “ya vengo niño”, sus ladridos al extremo fastidiosos y su mal humor crónico;  la cara de mamá y ese momento cuando no pude voltear de nuevo a mirarla, con su viejito, justo cuando me dejaron en el aeropuerto; como se veía la noche desde mi balcón, sobre todo cuando a la luna se le ocurría crecer frente a mi ventana…son tantas las cosas que me podría quedar cada una de estas frías noches enumerando cada nostalgia y no terminaría.

Indudablemente te extraño a ti. Nunca antes habías dejado de ser estrella, piedra, viento o silencio, y hoy más bien quieres ser esa luna que eternamente estrene traje justo para que yo no la mire.

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Año nuevo…vida nueva

Aunque ya lleve dos tragos, esté sola, y la música sea hoy mi peor enemiga mi primer post del año estará lleno de alegría y de mis mejores deseos para todo aquel que lea estas líneas.

Y como dice la canción Año nuevo, vida nueva, con salud y prosperidad…

Salud¡¡¡¡