Hoy me levanté tarde, como a eso de las 11:00 am, en Caracas lleva como dos días lloviendo de madrugada…lo primero que hice luego de levantarme fue llamar a mi abuelita-que ya está viejita-e inventarme una excusa para saludarla, que sintiera que estaba allí y que la quería mucho. Me desperté pensando que el día que muera y no este más no podré tener ese tipo de “atenciones” con ella.
Es un poco mi filosofía de vida, tratar de ver a los niños detrás de los hombres malos de hoy; o las montañas verdes y frescas detrás de los cerros caraqueños, o este asfalto que uniforma las calles del mundo, que un día fueron caminos de tierra felizmente transitados por hombres y mujeres de bien.
Intento abrir muy grande mis ojos y trato de ver el mundo desde el lado positivo, a pesar de mis pesares. No es mucho lo que ha cambiado en las últimas dos semanas de mi vida…hoy, por ejemplo, creo/siento estar estacionada en la nada…nada me importa, nada cambiará, me quedo con la nada, nada tengo y nada soy…De lo que sí estoy segura es que la vida nos va llevando a un ritmo tan acelerado que se nos olvida respirar, vivir, disfrutar, me pasa todos los días y eso es imperdonable. Justo anoche veia un programa de TV sobre los budistas, quienes tienen como obligación diaria-entre sus plegarias-contemplar, es decir, dedicar unos minutos a hacer nada, simplemente contemplar. . .qué locura¡¡¡¡¡¡
¿Cuánto dinero perdería?
Entonces se me viene a la cabeza parte del diálogo de Diamentes de Sangre, cuándo el negro le pregunta a DiCaprio que para que necesitaba tanto y tanto dinero si no tenía una esposa, hijos, una familia con quién compartirlo…no soy millonaria, ni quiero serlo, así que sigo “nadando”. . .
Ofelia